Reseña: Reunión en el restaurante Nostalgia de Anne Tyler

  • Título: Reunión en el restaurante Nostalgia
  • Autor: Anne Tyler
  • Nº de páginas: 400
  • Editorial: Lumen
  • Precio: 18,90 €
  • ISBN: 9788426419521
Anne Tyler era de esas autoras de las que había oído hablar (debido, entre otras cosas, al Pulitzer que ganó en 1989 por su novela Ejercicios respiratorios, y para el que ya fue finalista unos años antes por El turista accidental, con el que sí ganó el National Book Critics Circle) y que, sin embargo, por h o por b, nunca había llegado nada suyo a mis manos. Pero hace poco di con una entrevista que le hicieron en El País con razón de la publicación de su novela El hombre que dijo adiós, en el año 2013, y me pareció tan interesante el modo de hablar y ver su profesión (“en la escritura tienes que permitirte ser un plato vacío, listo para ser llenado”, “una voz narrativa masculina está más constreñida, es más fácil narrar desde el punto de vista de una mujer porque ellas pueden hablar de cómo se sienten”), que me entraron unas ganas locas de hincarle el diente, y lo he hecho.

 

La obra escogida para iniciarme en esta autora ha sido Reunión en el restaurante Nostalgia. El libro narra la historia de una familia americana desde el punto de vista de todos sus miembros: la madre, Pearl, una mujer fuerte y obstinada que es tanto una madre abnegada como una mujer exaltada y estricta; el hijo mayor, Cody, que pasa de joven problemático y rebelde a hombre ambicioso y frío de negocios, y siempre ávido de ganar, especialmente a su hermano Ezra; el hermano mediano, Ezra, un joven dulce y bondadoso, pero torpe, débil y conformista que es el ojito derecho de su madre a pesar de no cumplir con sus expectativas; y, por último, la hija pequeña, Jenny, chica que pasa de patito feo, asustado, serio y retraído, a cisne que volcará sus frustraciones y necesidad de cariño en matrimonios insatisfactorios. Con las voces de estos personajes (aunque en tercera persona), Anne Tyler, nos introduce de lleno en la dinámica y la intimidad de la familia Tull a lo largo de varios años.

 

En el libro, escrito con una prosa sencilla, elegante y pausada, se ponen de manifiesto los distintos matices que adquiere una historia según el punto de vista desde el que se cuente, y el lazo invisible que ata a todos los miembros de una familia, les guste o no les guste (familia, que al igual que todas, como dice la autora en la ya citada entrevista, “están casi forzadas a seguir unidas”).

 

Si bien al principio puede costar un poco entrar en la historia al parecer extremadamente sencilla al no tener grandes sorpresas ni giros argumentales; según vamos avanzando, ésta gana en interés, a pesar de su cotidianidad, al involucrarte poco a poco con sus personajes, profundamente desarrollados, a los que vemos crecer, vivir y cambiar a lo largo del tiempo.

 

En definitiva, Reunión en el restaurante Nostalgia, es un libro sincero y directo, en el que cobran importancia lo cotidiano y los personajes y su forma de interactuar entre ellos; y en el que la autora te sumerge de tal forma, que te sienta a la mesa del restaurante Nostalgia con la familia protagonista.

 

“A menudo, como un niño que atisba por encima de una valla la fiesta de un vecino, contempla con melancolía otras familias y se pregunta cuál es su secreto. Parecen muy unidas. ¿Se debe acaso a que son más religiosas¿ ¿Más estrictas o más indulgentes? ¿A qué practican deportes? ¿A qué han leído libros juntos? ¿A qué cultivan un mismo hobby?”

 

“¿A eso se reducía todo… a qué no era posible escapar? ¿A qué ciertas cosas estaban condenadas a continuar, generación tras generación?”

 

“Al final todo se reduce al tiempo, al peso del tiempo, al cambio. ¿Te has parado a pensarlo alguna vez? ¿Todo lo que te pone contento o triste no está sujeto a unas medidas de tiempo? ¿La felicidad no es esperar algo que el tiempo traerá? ¿La tristeza no es el deseo de hacer retroceder el tiempo? Hasta las cuestiones importantes, cómo llorar la muerte de un ser querido…, ¿lo qué deseamos en realidad no es recuperar el tiempo en qué vivía esa persona? O las fotos, ¿te has fijado en la nostalgia que te invade al ver fotos antiguas? Personas que sonreían tiempo atrás, una niña que ya debe de ser una anciana, un gato que murió, una planta florida que hace mucho se marchitó y cuya maceta se rompió o se perdió… ¿Lo qué deseas no es que se detenga el tiempo por una vez? Ojalá pudiera hacer retrocedes el tiempo, piensas. Ojalá pudiera cambiar eso o aquello, deshacer lo que hice, ojalá pudiera hacer que los minutos corrieran en sentido contrario, por una vez”.

Imágenes sacadas de casadellibrogoodreads.

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